Con sentimientos de amor por su hogar patrio, el abogado Carlos Fradique-Méndez escogió los escritos más representativos relacionados con La Vega y los compiló en un libro de 280 páginas de primera calidad que en blanco y negro y varias a color invitan a viajar sobre la piel de La Vega y a soñar con el paisaje que, según el autor, el Dios del universo terminó con perfección divina en el octavo día de la creación. Quienes lo han leído opinan que es una fotografía panorámica de La Vega, que invita a visitar el municipio y que no hay duda de que el autor tiene un inmenso amor por su terruño.
LA FAMILIA Y LA EDUCACIÓN EN VALORES
La sociedad entera se duele de que estemos viviendo una época en la que no se educa en valores, es decir con principios que nos permitan crecer con la mira de trabajar por la sana convivencia y el progreso de la familia, la sociedad y la Patria y en el respeto a los demás, en su persona, su vida, sus bienes, su intimidad, etc.
Entre los valores que más destacan los medios están los siguientes: responsabilidad, respeto, audacia, alegría, calma, compromiso, compasión, consistencia, competitividad, cortesía, creatividad, confianza, disciplina, justicia, fe, bondad, lealtad, éxito, apoyo, gratitud. (Tomado de la red)
Como se ve claramente NO están los valores de la HONRADEZ, DEL CUMPLIMIENTO, DEL SERVICIO, DE LA VERDAD.
EL NUEVO CÓDIGO DE POLICÍA Y LA FAMILIA. (II)
Debemos entender que los códigos de policía son esencialmente preventivos y no represivos y que solo aprendemos a comportarnos decentemente con buena educación, bajo el entendido que nuestros primeros maestros son nuestros padres y familiares con quienes convivimos. Luego vienen los maestros y la sociedad.
Si no hemos aprendido a comportarnos para lograr una sana convivencia, la sociedad y la policía, en sentido amplio y no solo la uniformada, nos deben reeducar con propuestas pedagógicas y solo en caso de reincidencia, de no aprendizaje, de rebeldía para aceptar ser decentes se impondrán los correctivos, que en ningún caso se deben entender como represalias.
CARTA A LOS NOBEL DE PAZ (II)
Debemos aventurarnos a identificar las verdaderas causas de la guerra, que en muchas sociedades son apenas causas del conflicto social. Me arriesgo a enlistar las siguientes:
La pobreza que en muchos sectores está emparentada con la miseria y con quienes atizan el crecimiento hasta geométrico de estos flagelos sociales, la falta de políticas de crecimiento de población y el auspicio de hacinamientos, el desempleo, la violencia y el multi maltrato en la familia y contra la familia, la propuesta de aniquilar la familia y la creencia de que puede ser efímera y sin compromisos, la acumulación de privilegios por unos pocos, la educación carente de valores, la información esclava de la tecnología y de artículos en-riquecidos de sofismas, la mini corrupción que se expande hasta la gran corrupción que forma cultura ciudadana, la inequidad por el abuso en los mercados internacionales, la desaparición de fronteras sin haber previsto sus consecuencias, la creencia de que Dios tiene solo una figura en vez tolerar la idea de que cada uno de nosotros somos espejos de la Divinidad o la lucha por imponer el ateísmo, que es otra religión; el manejo de los mercados –de todos- por solo unos privilegiados, la crisis de los sistemas de justicia por ignorancia o por tendencias ideológicas o por mera arbitrariedad, la adhesión al poder para fingir democracia y ocultar la dictadura que está a la vis-ta de todos, ….
CARTA A LOS NOBEL DE PAZ (I)
Si hacemos un paneo al planeta, lo real, y no es ironía, es que Uds. saben que el mundo sigue en guerra, en diferentes formas de gue-rra y que a veces piensan que se ha perdido la esperanza de lograr que los humanos compartamos sin violencia o por lo menos con vio-lencia tolerable. A veces les hacen la más compleja de todas las preguntas para Uds. ¿Cómo se logra la paz mundial? y no tienen forma de responder. Una probable respuesta con marco estricta-mente teórico puede ser la cita de la frase que reza: “Si vis pacem, cole iustitiam” que aseguran fue creada por los fundadores de la OIT con sede en Ginebra, creada tras la I Guerra Mundial.
