Sabemos que las formas de violencia contra la mujer son múltiples: Física, verbal, psicológica, gesticular, económica, laboral, sexual, doméstica, escrita, mediática, entre otras. Y es más grave cuando se utilizan los hijos como instrumentos para generar violencia. De esta violencia son responsables los hombres, pero no es raro que las mujeres también los utilicen como cuando creen que son dueñas de sus hijos y pueden hacer con ellos lo que quieran, sin consultar o por lo menos informar a los padres de sus hijos.
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