MINIMICEMOS LA GUERRA

Ya es tiempo de que tengamos soluciones reales que perduren en el tiempo para que en 3 o 4 generaciones tengamos una Colombia sin miseria, con mediana educación y con ocupación digna que merezca un salario decente. Y por supuesto que con una familia en la que los progenitores sean modelo de responsabilidad y no mozalbetes, don juanes, juanas y adultos en trance de vejez, con ínfulas de que tienen derecho a decidir cuándo, dónde y con quien, así sea un(a) desconocido(a), tienen relaciones sexuales, sin importarles si dan vida a una persona que vivirá, la mayor de las veces con carencias de afecto, de recursos económicos, de cultura, de vestuario y con exceso de violencia especialmente de quienes de manera irresponsable se hacen padres tempraneros, tardíos o carentes de medios para atender su prole.

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PAZ Y HOGARES RESPONSABLES

Es importante recordar que una mala asesoría puede generar efectos negativos. Y si a esto sumamos la creencia equivocada de que podemos hacer lo que nos parece, seguramente la familia y en la mayoría de los casos los hijos sufrirán las peores consecuencias.
Veamos un caso de la vida real. Una pareja vivía en matrimonio consensual con sus dos hijos, ……….

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EL ACUERDO MEJORADO. PASOS A SEGUIR.

Este nuevo documento debe firmarse como un acuerdo aclaratorio y modificatorio del acuerdo firmado el 26 de septiembre. Es como una escritura aclaratoria en un contrato común.
8) En la firma del nuevo documento, el Gobierno y la Farc, deben ratificar su voluntad de poner en práctica lo acordado con las modificaciones, todo bajo los principios de buena fe y en bien de la Paz de Colombia.
9) Este nuevo acuerdo integral, que se supone recoge los mínimos de las propuestas expresadas por el NO, no necesita refrendación popular y el éxito o fracaso de su ejecución deben asumirlo en su totalidad el Gobierno y la Farc representada por el partido político que constituyan. Esto debe quedar claro.

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AHORA A TRABAJAR POR LA FAMILIA

Lo primero que debemos celebrar y ojalá se logre, es que deben terminarse las agresiones, los insultos, la barbarie de “mucha gente educada”, con títulos que deslucen, con el dominio de varias lenguas que se dedicaron a sembrar la semilla del odio para generar una nueva guerra entre civiles.
Los discursos llamados por la sabiduría popular veintijulieros, la descalificación de grupos o sectores en un ambiente en el que debemos caber todos, cada uno respetando sus espacios y su manera de pensar y de ver el futuro de Colombia sin ofensas, dejan cicatrices.

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