INEQUIDAD POR MALA EDUCACIÓN y TEST PRENUPCIAL. Continuación (I)

El profesor Moisés Wasserman, en EL ESPECTADOR de 19 de febrero, afirma que “Si la educación pública no es equivalente a la privada, el germen de la inequidad va a florecer”. Profesor Wasserman, la inequidad floreció desde 1967 cuando se estableció la doble jornada, se incrementó en los años 1994 y 2002 en los que se legalizó la promoción automática, la más grande estafa en el proceso de educación. Recordemos que debían aprobar por lo menos el 95% de los estudiantes, estudiaran o no estudiaran.

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LA IMPORTANCIA DE LA DECENCIA EN LA FAMILIA y TEST PRENUPCIAL. Continuación

Y dan ganar de llorar cuando se escuchan diálogos destructores entre padres, madres, hijos e hijas. Insulto viene, insulto va. Gritos que se entrecruzan y van sembrando odios, resentimientos, semillas de venganza.

Y buena parte de ese lenguaje inadecuado se aprende de los mayores, de los medios, de los llamados líderes sociales. Los insultos, retos, injurias que abundan por doquier han formado una generación violenta, contestaría, agresiva.

Hay tiempo para cambiar esos lenguajes vulgares por tratos amables y decentes. Empecemos YA.

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EL PRIMER DERECHO DE LOS NIÑOS Y NIÑAS

La Constitución dispone que la pareja tiene el derecho deber de decidir de manera responsable y libre el número de sus hijos a quienes deben sostener, educar, dar alimentación equilibrada, vivienda digna, salud y seguridad social y por sobre todo amor, excelente cuidado y recreación saludables, necesidades que solo se pueden satisfacer si formamos una verdadera cultura de progenitura responsable.

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ADOLESCENCIA Y REBELDÍA. TEST PRENUPCIAL, continuación

A veces decimos que los jóvenes de hoy son rebeldes, inmanejables, irrespetuosos, irresponsables. Respetuosamente invito a los lectores mayores de 30 años a que evoquemos nuestra adolescencia. Muchos recordaremos que cuando calificaban disciplina, la nota promedio era de 3,5. ¡Hicimos pilatunas! Las circunstancias de hoy generan espacios para osadías que pueden dañar la vida de los jóvenes, tales como la comisión de delitos contra la propiedad y la vida, la adicción al consumo de drogas y la corrupción. Estas nuevas puertas al obrar en contra de la familia y la sociedad son las que deben llamar la atención de los padres, abuelos, maestros, medios de comunicación y autoridades encargadas de proteger la familia.

No se les ocurra a los educadores pedir a los adolescentes que sean modelo de decencia y de cultura y de conformismo con sus ideas. En esto fracasarán rotundamente.

Tampoco se les ocurra dejar que hagan lo que quieran y darles ánimo para que arrasen con los demás. Pueden estar criando personas que sean pequeños o grandes delincuentes.

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