En la columna pasada dije: “Si en esta época el promedio de duración de un primer matrimonio es de 8 a 10 años, la esperanza de celebrar estas bodas (Me refería a las bodas de plata y bodas de oro) es solo una ilusión. Personalmente creo que es necesario que la familia, la sociedad y el Estado, el trípode interinstitucional que garantiza la sana convivencia en una nación, se propongan recuperar el compromiso en la familia y la voluntad de permanecer unidos por largo tiempo.”
En esta me atrevo a señalar algunos REQUISITOS MÍNIMOS QUE PUEDEN AYUDAR A LA PERMANENCIA EN EL TIEMPO DEL CONTRATO DE MATRIMONIO o mejor de la convivencia en pareja, con la aclaración de que no soy terapeuta de familia y que me apoyo en la experiencia que me ha dejado el ser abogado de familia durante cerca de cinco décadas. Además, son sugerencias genéricas que cada lector las ajustará a sus personales condiciones de familia.
