NI LOS ALCALDES, LA POLICÍA, EL I.C.B.F, NI LAS COMISARIAS DE FAMILIA PREVIENEN EL CONSUMO.
Por todos los medios he invitado a estas instituciones a que cumplan con la ley 124 de 1994 y cuando se les pregunta por el resultado de su vigilancia se limitan a decir lo que las normas disponen y que no observaron nada irregular siendo que la realidad es que especialmente los fines de semana y en los “eventos culturales” papás e hijos menores de edad se emborrachan ante la presencia indiferente o ausente de estas autoridades y luego aparecen titulares de prensa que informan sobre el hecho alarmante de que los menores de edad comienzan a consumir cigarrillos, licor, drogas y se embarazan desde la tierna edad de los 12 años. O no quieren prevenir o por compromisos políticos no pueden actuar. Grave la situación para nuestros adolescentes.