Los animales que hibernan y los árboles que se desnudan, es ironía, para pasar el invierno, se preparan y logran sobrevivir con alegría al llegar la primavera. Es como un renacer, como tener una nueva vida.
Por fuerza del coronavirus debemos imitar a esos otros seres vivos que cambian radicalmente su vida, sus costumbres, para sobrevivir en la estación venidera. Estaremos en casa, liberados del peligro de los malhechores, de la polución, de la agresión física y verbal de la gente agresiva con la que tropezamos, del protagonismo de los corruptos y de otras dolencias de la sociedad.