Y dan ganar de llorar cuando se escuchan diálogos destructores entre padres, madres, hijos e hijas. Insulto viene, insulto va. Gritos que se entrecruzan y van sembrando odios, resentimientos, semillas de venganza.
Y buena parte de ese lenguaje inadecuado se aprende de los mayores, de los medios, de los llamados líderes sociales. Los insultos, retos, injurias que abundan por doquier han formado una generación violenta, contestaría, agresiva.
Hay tiempo para cambiar esos lenguajes vulgares por tratos amables y decentes. Empecemos YA.