Desilusiona que entre un buen número la parejas el trato sea gritón y desafiante. Muchas veces a muerte. Las discrepancias, muy normales en la pareja, deben solucionarse civilizadamente. No pretendo que sean comportamientos como de ángeles, llenos de santidad. Es muy útil que antes de responder con enfado se cuente hasta tres.
Y dan ganar de llorar cuando se escuchan diálogos destructores entre padres, madres, hijos e hijas. Insulto viene, insulto va. Gritos que se entrecruzan y van sembrando odios, resentimientos, semillas de venganza.