La verdad es que no es posible renunciar a la tecnología y menos renunciar a los beneficios que nos ofrece para tener mejor calidad de vida. Pero es indudable que debemos prevenir la adicción, la dependencia, la esclavitud a la tecnología, para no caer en el desuso de la inteligencia. Que no tengamos que recurrir a la calculadora para saber cuánto valen los almuerzos de papá, mamá y dos hijos.
Que el PC, personal computer o computador personal, no reemplace o sustituya el CP o cerebro personal.