En Colombia parece que tiene vigencia plena la denuncia de nuestro ya poco recordado poeta popular Julio Flórez cuando nos recordó que todo nos llega tarde. Para intentar poner barreras a la violencia dentro del hogar, se dictó la 294 de 1996, por medio de la cual se pretende proteger a “Toda persona que dentro de su contexto familiar sea víctima de daño físico o síquico, amenaza, agravio, ofensa o cualquier otra forma de agresión por parte de otro miembro del grupo familiar.” La ley contempla que la víctima debe pedir, “sin perjuicio de las denuncias penales a que hubiere lugar, al Comisario de familia del lugar donde ocurrieren los hechos y a falta de éste al Juez Civil Municipal o promiscuo municipal, una medida de protección inmediata que ponga fin a la violencia, maltrato o agresión o evite que ésta se realice cuando fuere inminente.”
La vida real nos enseña que la mayoría de las personas que dentro de su contexto familia reciben agresiones son las mujeres y los infantes.
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