Hemos insistido que el primer derecho de los niños es a no ser engendrados si los progenitores no cuentan con por lo menos lo mínimo necesario para garantizarles sus derechos fundamentales y sin embargo se lee lo siguiente, respecto de los niños en el mundo: “Los niños y la pobreza. Actualmente muere un niño cada 3 segundos a causa de la pobreza, lo que significa que mueren unos 30.000 niños diariamente. Los niños son las primeras víctimas de la pobreza, siendo ésta la principal causa de la violación de sus derechos.” Y a esta violencia por carencias económicas, hay que agregar las otras que relacioné al comienzo de esta lección.
Diplomado
CONSULTA PREFERENCIAL DE ORIENTACIÓN. DURANTE EL MES DE NOVIEMBRE
Esperamos dar la mejor orientación para encontrar las mejores soluciones en función de la garantía de los derechos fundamentales.
Las citas se darán para los días miércoles y jueves y para agendarlas pueden llamar al telf. 3107037. Andrea atenderá sus llamadas.
Reflexiones sobre la progenitura responsable
ESPACIO DE LA EDUCACIÓN PARA LA VIDA EN FAMILIA Reflexiones sobre la progenitura responsable La pareja tiene la obligación de decidir de manera responsable y li-bre el número de sus hijos y cada persona tiene derecho de elegir su pareja una vez cuente con lo necesario para cumplir con sus obligaciones como socio familiar. La […]
DECÁLOGO DE LA PROGENITURA RESPONSABLE
Si se educa para engendrar, en la crianza no se ha de fallar.- La única forma de educar es con el ejemplo de los padres y la socie-dad. Es necesario que se de con especial responsabilidad la clase de educación para la vida en familia.
NOVIEMBRE, MES DE LA NO VIOLENCIA CONTRA LA MUJER
Sabemos que las formas de violencia contra la mujer son múltiples: Física, verbal, psicológica, gesticular, económica, laboral, sexual, doméstica, escrita, mediática, entre otras. Y es más grave cuando se utilizan los hijos como instrumentos para generar violencia. De esta violencia son responsables los hombres, pero no es raro que las mujeres también los utilicen como cuando creen que son dueñas de sus hijos y pueden hacer con ellos lo que quieran, sin consultar o por lo menos informar a los padres de sus hijos.